Pie y Tobillo

INESTABILIDAD DE TOBILLO

Se refiere a la «sensación de fallo» que el paciente experimenta en circunstancias no forzadas para el tobillo y que no se acompaña de una laxitud mecánica.

El esguince de tobillo constituye una de las lesiones más frecuentes de esta área. En España se producen, aproximadamente, 1,5 millones de torceduras de tobillo anuales. En ocasiones, uno de los problemas derivados de la frecuencia con que se da este tipo de afección es que las personas hacen caso omiso de ella. La tratan como intrascendente y regresan a sus actividades rutinarias sin haberla curado correctamente. Ahora bien, no realizar una recuperación adecuada de un esguince de tobillo puede comportar diversas secuelas que afecten a la movilidad del paciente, una de las más comunes: la inestabilidad crónica de tobillo.

Después de sufrir un esguince de tobillo esa articulación puede que no vuelva a funcionar como antes. Es lo que se denomina una microinestabilidad. El paciente nota que tiene mucha más facilidad para torcerse el tobillo. Mientras que antes caminaba por un terreno irregular y no pasaba nada, ahora de repente se convierte en un terreno peligroso porque siente que se torcerá el tobillo en cualquier momento.

Esta microinestabilidad sintomática se trata quirúrgicamente con unos resultados excelentes. Anteriormente, el tratamiento que se aplicaba para estos casos era conservador y se basaba en la restricción de la actividad. Si sentían dolor jugando al fútbol, ​​se les decía que no jugaran o que jugaran menos.

Son medidas que se siguen prescribiendo pero van en detrimento de la articulación y a la larga provocan otras lesiones secundarias que cuando pasen los años serán más difíciles de solucionar.

Por ello en personas jóvenes activas que tienen este problema, se les recomienda siempre operarse.

lesiones condrales

Cuando hablamos de Lesiones Condrales solemos referirnos a las lesiones que ocurren en una parte del cartílago de las grandes articulaciones. Existen varias denominaciones que hacen referencia al mismo tipo de lesión, y que pueden ocasionar confusión: Lesión de cartílago, lesión condral, lesión osteocondral, osteocondritis, condropatía focal, fractura de cartílago.

Las localizaciones más frecuentes de las lesiones condrales son la rodilla, el tobillo y la cadera, las grandes articulaciones de carga en la que el cartílago juega un papel muy importante en la amortiguación y en la disminución del rozamiento. En estas articulaciones, las lesiones de cartílago pueden producir dolor, inflamación e impotencia funcional. El tratamiento de las lesiones disminuye los síntomas y evita el desarrollo precoz de una artrosis.

fracturas

El manejo de fracturas articulares es sumamente delicado, sobre todo si se trata de fracturas con múltiples fragmentos que afectan al cartílago articular. Además, cuando se producen en articulaciones de carga, su implicación pronóstica es todavía más importante.

Fractura-Tibia

La reducción y fijación de este tipo de lesiones hace necesaria la correcta visualización de la superficie articular. Esto no siempre es del todo posible con los abordajes que utilizamos, ni tampoco deseable. El hecho de poder ver por completo la superficie articular nos obligaría a infligir más daño sobre los tejidos, ya de por sí inflamados y deteriorados por el propio traumatismo que generó la fractura. La visión mediante Rx estática o en movimiento no es suficiente para comprobar la correcta reducción en todos los planos, ni de manera tan exigente como necesitamos. Como alternativa tenemos armas como el soporte artroscópico, gracias al cual vamos a poder comprobar la correcta congruencia articular bajo visión directa y en tiempo real.

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