Desgarro de Meniscos

Desgarro de los Meniscos

Si te duele la rodilla, la sientes rígida o inflamada y eres incapaz de moverla en el rango completo de movimiento… Probablemente estés sufriendo de un desgarro de meniscos.

Tu rodilla es la articulación más grande de tu cuerpo y una de las más complejas. Debido a lo mucho que se usa, es vulnerable a sufrir lesiones. Y, al estar formada de tantas partes, diferentes lesiones pueden producirse.

Los desgarros de los meniscos se encuentran entre las lesiones de rodilla más comunes. Los atletas, en especial quienes juegan deportes de contacto, tienen riesgo de sufrir desgarros de los meniscos.

Sin embargo, cualquier persona a cualquier edad puede desgarrarse un menisco. Cuando la gente habla de un cartílago roto en la rodilla, por lo general se refiere a meniscos desgarrados.

Anatomía

Tres huesos se unen para formar la articulación de la rodilla: el hueso del muslo (fémur), la espinilla (tibia) y la rótula.

Dos porciones de cartílago en forma de cuña actúan como «amortiguadores de impacto» entre tu fémur y la tibia. Éstos se llaman meniscos. Son fuertes y elásticos para ayudar a acolchar la articulación y mantenerla estable.

Causas

Los desgarros súbitos de los meniscos a menudo ocurren durante los deportes. Un simple movimiento de ponerte en cuclillas y tornear la rodilla o un contacto directo a la misma, por ejemplo un marcaje violento en el futbol, pueden causar un desgarro. Incluso, los no deportistas tampoco están exentos, algunos movimientos que regularmente haces durante tu trabajo pueden causar lesiones.

Las personas mayores tienen más probabilidad de tener desgarros degenerativos de meniscos. El cartílago se debilita y se desgasta con el tiempo. El tejido desgastado tiene más tendencia a los desgarros. Con sólo tornearse bruscamente al levantarse de una silla, podría ser causa suficiente de un desgarro si los meniscos se han debilitado con la edad.

Síntomas

Generalmente, cuando se desgarra un menisco, se escucha un sonido como de explosión de burbuja («pop») a la altura de la rodilla. La mayoría de las personas caminan igualmente con la rodilla lesionada. Muchos atletas siguen practicando su deporte con un desgarro. Las consecuencias pueden ser que, después de 2 o 3 días, tu rodilla gradualmente se pondrá más rígida e inflamada.

Los síntomas más comunes de desgarro de los meniscos son:

  • Dolor
  • Rigidez e inflamación
  • Inmovilización o trabado de la rodilla
  • La sensación de que la rodilla «colapsa»
  • La persona no es capaz de mover la rodilla en el rango completo de movimiento

Sin tratamiento, un trozo del menisco podría soltarse y migrar al interior de la articulación. Esto podría causar que la rodilla «cruja» al caminar o se trabe.

¿Cómo tratamos en IATR el Desgarro de Meniscos?

En IATR tratamos el Desgarro de Meniscos a través de la cirugía Artroscópica.

Procedimiento: La artroscopia de rodilla es uno de los procedimientos quirúrgicos más comúnmente realizados.

En este procedimiento, una cámara en miniatura se inserta a través de una pequeña incisión. La artroscopia da una visión clara del interior de la rodilla. Además, se insertan instrumentos quirúrgicos en miniatura a través de otras incisiones pequeñas para rebajar con recortes o reparar el desgarro.

Recuperación

Los desgarros de meniscos son lesiones de rodilla extremadamente comunes. Con el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación adecuados, los pacientes a menudo recuperan sus capacidades previas a la lesión.

Se suele comenzar con ejercicios para mejorar el rango de movimiento. Gradualmente se agregarán ejercicios para fortalecer el plan de rehabilitación.

La mayoría de la rehabilitación puede llevarse a cabo desde casa, aunque, en ocasiones, se valora la recomendación de terapia física profesional.

También existen tratamientos – No quirúrgicos –

Si tu desgarro es leve, por lo general en el borde exterior del menisco, podrías no necesitar intervención quirúrgica. Siempre y cuando tus síntomas no persistan y tu rodilla se mantenga estable, el tratamiento no quirúrgico podría ser suficiente.

RICE. Es uno de los tratamientos más efectivo y conocido para la mayoría de las lesiones relacionadas al deporte.

Sus siglas en inglés significan:

  • R=Reposo: Deja por un tiempo la actividad que causó la lesión. En ocasiones, es recomendable usar muletas para evitar el peso en tu pierna.
  • I=Hielo: Usa compresas frías durante 20 minutos, varias veces al día. No apliques hielo directamente sobre tu piel.
  • C=Compresión: Para prevenir hinchazón adicional y pérdida de sangre, será necesario vendar la zona con el vendaje especial para compresión.
  • E=Elevación: Para reducir la inflamación, reclínate al descansar y pon tu pierna en alto, por encima del nivel de tu corazón.

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